Entrevistamos a Walter Astrada, fotoperiodista por más de 25 años. Ha viajado y vivido en muchos países trabajando para agencias de noticias o realizando reportajes documentales a largo plazo sobre temas sociales y de derechos humanos.

Impulsado por su deseo de experimentar más del mundo, el primero de mayo de 2015 salió desde Barcelona con la idea de viajar por el mundo con su cámara, una motocicleta Royal Enfield a quien bautizó Atenea e ir documentando lo que va observando mientras avanza.

Desde que salió de España, ha visitado treinta y cuatro países con un total de más de 130 mil kilómetros recorridos. Esto fue los que nos contó.

Foto: Estefanía Ortíz, Perú, mayo 2022

Cuéntanos ¿de qué trata tu proyecto The Journey y qué te motivó crearlo?

La verdad el proyecto surgió porque quería viajar, nada más. Vengo viajando en moto desde hace siete años, fui haciendo fotos mientras viajaba para descansar un poco de los proyectos que hacía antes. Entonces, digamos que la idea al principio era viajar seis meses para ver si aguantaba, porque nunca había viajado tanto tiempo en moto. Todo iba bien, así que seguí, y me dije: “bueno tal vez pueda dar la vuelta al mundo en dos años”, pero se prolongó a siete, sumando los dos años de pandemia. Antes del viaje me rompí el ligamento en la rodilla, me operé y mientras estaba haciendo la rehabilitación me hice una cuenta en Instagram. Empecé hacer fotos de la vida diaria en Barcelona, dónde vivía, más algunas fotos de la rehabilitación y allí surgió la idea de fotografiar en pleno viaje, pero no con una idea fija, no fue nada planeado. Fui haciendo fotos de calle que era lo que me gustaba tomar y luego fui haciendo algunos reportajes a lo largo del viaje también. The Journey es un conjunto de fotos diarias de los países que fui recorriendo más algunos reportajes, pueden ser imágenes de celebraciones o de algunas cosas específicas de la cultura de los países en dónde estuve.

Foto: Walter Astrada, Bolivia, junio 2021

Foto: Walter Astrada, Bolivia, enero 2020

¿Cómo se autogestiona el proyecto?, ¿existe algún contacto o canal para las personas que deseen apoyarte? 

¡Uf! Esa es la parte más complicada. Yo dicto talleres, haré uno de cinco días en Cusco a principios de junio y que será presencial, también un taller virtual de un día, una clase magistral que la haré con la Asociación de Fotoperiodistas del Perú (AFPP). Y luego, más adelante, en agosto, un taller de cinco días en Lima. Esa es una de las formas de autogestión del proyecto. También realizo talleres mientras recorro el mundo, con la pandemia se normalizaron las clases por internet, entonces he hecho varios talleres en línea y lo que hago es juntarme con las asociaciones de cada uno de los países que visito, trato de planear algún taller presencial con anticipación donde la gente se va inscribiendo. Luego las fotos que subo a mi página web www.wathejourney.com están a la venta, esa es otra forma de financiarme. Si a la gente les gustan las fotos las compra, un laboratorio en Madrid las copia y las envía a sus casas. También en esa misma web encuentran una plataforma de colaboración www.wathejourney.com/collaborate en la cual pueden aportar dinero para costear los gastos del viaje. Además en la época de pandemia he dado clases virtuales en universidades y colegios y abrí un canal en Patreon www.patreon.com/walterastrada que es una plataforma de pago cómo si fuera Netflix donde hay artistas, fotógrafos, pintores, dibujantes, etc. que van compartiendo diferentes actividades. En mi caso yo lo que hago ahí es compartir cosas sobre fotografía, por ejemplo hago revisiones de trabajos de fotógrafos, pido grabar una clase o grabar la revisión de un proyecto eso también lo comparto allí; con eso la gente no solo ve mis trabajos, sino que también ve como ayudo a otros fotógrafos a organizar sus proyectos, porque muchas veces la gente tiene su trabajo, pero no sabe como editarlo y ese es el grave problema de todos los fotógrafos. Si hay alguna imagen de los trabajos anteriores que te gusten yo agarro la hoja de contactos y te muestro porque he elegido cada una de las imágenes. Durante la pandemia decidí grabar el taller de metodología que doy en un día, entonces si no puedes llevar ese taller lo puedes ver en capítulos en mi canal de Patreon. Es decir, son varias las formas de autogestión de The Journey, no hay una sola entrada de dinero, siempre fui haciendo muchas cosas, ese dinero lo destino a lo que quiero hacer, que en este caso es viajar y fotografiar los lugares que voy recorriendo.

Foto: Walter Astrada, Paraguay, marzo 2019

Foto: Walter Astrada, Indonesia, abril 2017

¿Qué planes para The Journey este 2022?

Espero que sigamos como estamos con las fronteras abiertas y que solo nos pidan las vacunas para poder entrar a los países. Mi plan por ahora es quedarme hasta finales de septiembre aquí en Perú, luego supongo que tipo en octubre cruzaré a Ecuador, allí podré estar tres meses más o menos, ya que es un país mucho más pequeño que Perú así que lo podré recorrer bastante rápido, quizás en tres meses. Después iré a Colombia, no sé cuánto tiempo podré estar allí y no sé si cruzaré a Panamá. Me gusta mucho la idea de llegar a Cuba desde Colombia, todavía tengo que ver si es posible encontrar un barco que haga eso. El plan hasta fin de año es recorrer Perú, Ecuador y empezar a viajar por Colombia, ya más adelante ir viendo lo que hay y lo que puedo hacer. En Perú serán unos cuatro meses y luego tres meses en Ecuador más o menos, en Colombia aún no sé cuanto tiempo pueda quedarme. Realmente con esto de la pandemia he empezado a no planear mucho, más allá de los tres meses que el país me permite quedarme, como en este caso Perú. Nadie está seguro que dentro de dos meses cierran el país nuevamente por la pandemia y entonces, nadie podrá volver salir.

Foto: Walter Astrada, Indonesia, junio 2017

Foto: Walter Astrada, Malaysia, marzo 2017

Hablando de la pandemia, ¿cómo le afectó al proyecto?

Le afectó bastante, por el cierre de las fronteras. Eso fue lo más grave para The Journey. Por otro lado, esto de que las clases se volvieran virtuales y sobre todo que la gente se haya acostumbrado a tomar clases en línea me permitió seguir trabajando durante el encierro. Fue un regalo porque no hubiese podido ganar dinero durante esos casi dos años, no sé que hubiese hecho, pero al poder dar talleres online pude mantener mis ingresos para seguir viajando. Fueron dos años en los que estuve básicamente entre Paraguay, Bolivia y Argentina que bajé a ver a mi madre.

Yo en mi moto pongo los nombres de los países que he recorrido y al lado de Bolivia puse un símbolo del infinito porque estuve dos años allí dando vueltas como en círculo, todavía no escribí Perú porque normalmente lo escribo cuando tengo más tiempo dentro del país, es una cuestión de cábala. Entonces pienso que la pandemia por un lado me perjudicó y por otro lado me ayudó, porque me permitió desarrollarme vía online y abrir el canal de Patreon que poco a poco va sumando seguidores.

Foto: Walter Astrada, India, enero 2016

Foto: Walter Astrada, Mongolia, septiembre 2015

Sabemos que el primero de junio vas a dar un taller en Cusco que se llama Contar Historias, ¿queremos saber de qué se trata?

Básicamente es compartir la experiencia que tengo no solo desde The Journey sino con los proyectos que lo antecedieron como el de violencia contra las mujeres, el de trabajo infantil, los haitianos en dominicana, de la esclerosis múltiple en Europa. Varios proyectos en los que trabajé antes del viaje que tienen una metodología de trabajo, es decir, un proceso que empieza cuando se te ocurre una idea o alguien te propone una idea de proyecto; Hacer fotos es lo más sencillo, para mí o para cualquier persona que se considere fotógrafo debería ser sencillo hacer fotos; buenas fotos es complicado, pero hacer fotos sí es sencillo. La diferencia entre los fotógrafos son las ideas que se les ocurren y que proyectos pueda hacerse con ellas; lo que sucede es que muchas veces copiamos proyectos o ideas de otros y vamos haciendo todos, lo mismo. Para mí esa es la clave y eso es donde más se trabaja.

En este taller de cinco días vas a tener un pequeño reportaje, ya que hacer un proyecto toma más tiempo, lo importante es que en esos cinco días se trabaje el cómo generar ideas, el cómo hacer los contactos, el cómo hacer que la gente te permita hacer las fotos, en lograr ese acceso con el cual vas hacer fotos. La segunda parte es que se lleven herramientas para saber elegir las mejores fotos que tengan, porque los fotógrafos no sabemos elegir nuestras propias imágenes y finalmente lo que comparto en el taller son formas de financiar proyectos que es tan importante como las ideas, porque puedes tener unas ideas geniales, pero si no tienes dinero para hacer los proyectos se quedan en ideas. Y viceversa, puedes tener muchísimo dinero, pero si no tienes ideas no fotografías nada, técnicamente necesitas esas dos cosas.

Digamos que tengo experiencia en eso, llevo siete años viajando sin tener un trabajo fijo, el cómo generar dinero para hacer proyectos lo tengo bastante desarrollado. Por otro lado, he ganado tres becas para desarrollar el proyecto de violencia contra las mujeres, entonces sé como escribir proyectos y como aplicar a becas, son cosas que a la gente le puede servir.

Finalmente, tener una pequeña noción como con las imágenes que tenemos podemos ir formando la narrativa o el orden para que se construya esa narrativa cuando vean el trabajo. Yo creo que esas cuatro o cinco cosas son las más importantes, la creación de ideas y el acceso, porque puedes tener una idea genial pero si no tienes herramientas, si no tienes la facilidad para que las personas te dejen entrar y fotografiar su vida, todo se cae. Debemos considerar que hacemos temas en los cuales mucha gente está en una situación muy vulnerable y hay que tener empatía como para poder lograr ese acceso, cosa que cuando ya estamos en el lugar podemos hacer las fotos. El cómo relacionarse con las personas es complicado y cómo ganar dinero para los proyectos también lo es. Hay muchas cosas que la gente se lleva del taller para aplicar en cualquier otro proyecto o en la continuación del que esté haciendo.

Foto: Walter Astrada, Grecia, mayo 2015

Foto: Walter Astrada, Grecia, mayo 2015

Finalmente, ¿por qué crees que te has posicionado como un referente de la fotografía en el mundo? 

(Risas) ¿En el mundo? No creo, no. Sé que hay gente que sigue lo que hago, que le gusta lo que hago, pero también hay quiénes odian lo que hago; también puedo ser una referencia negativa en cuanto a “no quiero hacer lo que esta persona hace”. Yo diría que en algunos casos por los premios que he ganado, eso ayuda a posicionarte de cierta manera porque cuentas con reconocimiento.

Creo que los trabajos que hice en cierta forma como el multimedia de la India aún se continua utilizando en universidades, entonces que un trabajo tuyo se utilice para mostrar como posibilidad de trabajo o modelo de proyecto, en cierta forma más que una referencia mundial como dices. Es una referencia de cómo algunos proyectos deberían hacerse, eso me parece que es interesante.

Creo que otra buena referencia es que me gustaría que la gente reconozca que los proyectos tienen un tiempo, que pueden ser de largo o corto plazo y para lograr eso, hay que dedicarle tiempo y esfuerzo. Hay que enfocarlos por el lado del mensaje que das, por cómo trabajas, por cómo te relacionas cuando estás haciendo el proyecto, etc. por ahí va la cosa. Si fuese solo por el viaje en moto sería mucho más complicado, porque lo que fotografío ahora a mucha gente le parece aburrido, a mí me parece interesante porque es el día a día de mucha gente. Para mi es tratar de hacer especiales los momentos que parecen muy comunes y eso es mucho más difícil de lograrlo desde la fotografía, en comparación a fotografiar un conflicto, ya que las fotos están ahí, aunque sé que es duro lo que fotografías, pero digo pasan tantas cosas en un evento así que se hace más fácil; en cambio hacer una buena imagen de una señora cocinando es muy difícil. Me gusta la referencia de ser alguien que ahora está fotografiando lo que no es noticia, creo que eso está bueno.

 

Entrevista y texto: Carina Escudero