Entrevistamos a Maca Cerquera, artista del bordado a mano y diseñadora. Maca estudió arquitectura y arte. Durante un tiempo ejerció su profesión, sin embargo, el desempleo en el país la hizo explorar nuevas posibilidades creativas. Fue así como empezó a bordar e intervenir prendas de segunda mano, siempre buscando reinventarse, como ahora que abrió su taller – tienda en San Blas, Cusco para que el público conozca de cerca su trabajo y además tener un espacio para exhibir su arte. Esto fue lo que nos contó durante la entrevista.

 

Fotografía: Estefanía Ortiz

¿Cómo te iniciaste en el bordado a mano?

Estaba estudiando arte en Buenos Aires y escribía frases, pero quería empezar hacerlas de otras maneras. Un día tenía una frase que quería ponerla en un polo, se me ocurrió coserlo porque no sabía bordar. Inmediatamente después de eso me ofrecieron un trabajo en Sao Paulo entonces fui a vivir unos meses allá, la amiga con la que vivía me enseñó a bordar porque daba clases de bordado en su casa, ella es una artista que borda y como yo quería bordar mis frases me pareció genial aprender la técnica del bordado a mano.  Al principio solo bordaba frases, si bien no fueron tantas, me sirvió para aprender y me gustó.

 

Fotografía: Estefanía Ortiz

¿De dónde viene tu inspiración al momento de hacer tus bordados?

Desde pequeña siempre he dibujado y escrito, cuando empecé a bordar para mi fue la mejor manera de poder expresarme, ya que escribir y dibujar para mi son cosas muy planas, además mis dibujos son muy abstractos porque no dibujo con sombras, ni nada en 3D, entonces como que todo es muy plano, todo es muy geométrico. Pero cuando me di cuenta que podía empezar a bordar mis dibujos fue genial, el solo hecho de trasladar el dibujo al bordado, llevarlo a otra técnica me gustó un montón, sentí que ese era el camino. Por eso todo lo que me gusta que escribo o dibujo lo termino bordando en cualquier material, no solo en tela, también en papel, en plástico, en cosas que a veces estoy recolectando, cosas que la gente tira, pero reutilizables como el tecknopor, bolsas de papel y claro, la ropa.

 

Fotografía: Estefanía Ortiz

Sabemos que inauguraste hace poco una tienda física en Cusco llamada “Todo es una ilusión”. ¿Queremos saber como se gestó la idea de hacer un espacio de trabajo en Cusco?

Bueno, estoy viviendo en Cusco hace un año, tengo varias amigas que tienen sus negocios en San Blas. En Lima tenía un taller, pero cuando lo tuve quería usarlo como un showroom además de taller para que la gente pudiera visitarlo, pero al final nunca me funcionó porque era un espacio demasiado cerrado, entonces solo lo utilicé como taller por unos meses. En realidad, siempre he tenido esta idea de taller y que también sea un espacio en el que la gente pueda venir. Estuve buscando desde finales del año pasado un espacio y nada aparecía, porque encontrar algo en Cusco que no sea muy caro y que este bien ubicado es muy difícil, de pronto encontré uno al frente de mi casa y lo alquilé rápido. En verdad desde el primer momento quería que sea mi espacio de trabajo porque mi casa es chiquita, esta bueno separar esos dos espacios, alquilé este espacio y que queda justo en Carmen alto que es una calle donde pasa mucha gente, dije “ok, este no solo tiene que ser mi taller también tiene que ser mi showroom/tienda” ya que era algo que siempre tenía en mente y siento que esta bueno tenerlo porque te da otro tipo de dinámicas con la gente para que conozcan tu trabajo.

 

Fotografía: Estefanía Ortiz

 Ahora que tienes un lugar propio para tu arte, ¿cómo gestionabas antes tus proyectos?

Bueno con la pandemia cambió todo, trabajé siempre en mi casa, por unos meses tuve un taller y dejaba mis piezas en varios lugares, en Lima las dejaba en concept store. Estaba a punto de entrar al Museo Mario Testino, pero cerró por pandemia y allí iba a poder exponer otro tipo de piezas que hago en tela y papel. Cuando vine a Cusco empecé a dejar mis piezas en la tienda Hilo que también está en San Blas, además de mover mi trabajo por Instagram. Siempre he tenido que auto gestionarme y reinventarme sola, eso es algo que no me gusta mucho de ser artista independiente, siento que todo el tiempo uno tiene que trabajar para poder trabajar. Antes de tener la tienda me movía 100% por Instagram, todo el tiempo trataba de pensar como mostrar lo que estaba haciendo, mostrar el resultado y luego poder venderlo. El nicho para mis ventas siempre fue Instagram porque hasta ahora no he podido tener una página web; si la gente veía mis piezas en algún espacio me contactaban. Por otra parte, solamente he ido una vez a una feria y me fue súper bien, creo que esa es una buena manera también de exponer tu trabajo, en mi caso por las cosas que hago no hay muchas ferias donde yo pueda vender mis cosas, entonces no voy mucho a ferias.

 

Fotografía: Estefanía Ortiz

¿En que proyectos trabajas en este momento?

Siempre estoy creando nuevas series de dibujos o de cosas que se me ocurren, le pasa a todos los artistas, se te viene una idea absolutamente de la nada y empiezas a trabajar en eso, pero no siempre sucede eso de generar algún tipo de ideas que se conviertan en una serie donde puedas estar trabajando bastante tiempo, por ejemplo a veces se me ha ocurrido cosas que son para bordar en un polo y ya está, no es que vaya a generar un gran trabajo a partir de eso.

Tengo cosas de las cuales me puedo seguir agarrando e ir trabajando sobre eso y ahora estoy empezando hacer unos tapices más grandes que era algo que quería hacer hace un montón de tiempo. Además, estoy haciendo colaboraciones aquí en Cusco con Hilo, también estoy colaborando con un amigo que hace tejidos en baby alpaca, ya tengo un par de piezas bordadas, con una amiga de Lima que trabaja solo con jean. Normalmente lo que hago es comprar ropa de segunda mano e intervenirla. Pero hasta hace poco pensé que esta bueno tener otro tipo de ropa contemporánea o de diseñador, estas personas hacen piezas únicas así que puedo intervenirlas dándole más valor ya que es algo innovador. Finalmente, con una amiga que dibuja vamos hacer unos manteles e individuales para navidad, pero no haría colaboraciones con todo el mundo porque igual ahora tengo bastante, tiene que ser natural y orgánico.

 

Fotografía: Estefanía Ortiz

Vivimos en un país centralista, entonces ¿cómo es tu experiencia de arte y difusión artística en provincia?, ¿cómo va hasta ahora?

Yo creería que solo tengo suerte por estar en esta calle, sin embargo, siento que no hay donde enterarse de lo que esta pasando, quienes están haciendo algo, como una comunidad de gente que está haciendo arte, proyectos artísticos o cosas culturales. Es más, yo siento que no hay algo armado porque vienen muchos turistas y me pregunto de que manera se enteran a dónde pueden ir a ver la movida cultural independiente, donde se enteran de Kine, el cine independiente, o de los pequeños centros culturales y bueno es que también en Cusco no hay museos de arte contemporáneos para ver, y si los hay no se a dónde porque falta mucha difusión, es como te decía al principio, si la gente me compra aquí o sabe que existo es por que pasó y vio el espacio abierto.

 

Fotografía: Estefanía Ortiz

En este país machista, ¿cuáles son los retos que afrontas como mujer artista?

Mira en mi caso es un poco raro, el bordado de por si esta tan encajonado en que es algo exclusivo para la mujer. En las galerías a las mujeres no se nos da mucha bola cuando queremos hacer cosas, pero creería que eso esta cambiando mucho, sobre todo aquí en Perú. La verdad particularmente yo no he sentido discriminación, no he sentido que no me paguen lo que debería ser, sin embargo, sale un hombre a bordar y de pronto es como la maravilla del mundo, lo empiezan a difundir más, por eso decía que el bordado está visto para las mujeres. Me voy a contradecir un poco, pero uno de mis artistas favoritos es un artista paraguayo que ya esta muerto, se llamaba Feliciano Centurión, él bordaba a mano y pertenecía a la comunidad LGTBQI. Lo que también podría decir es que el bordado a mano no está considerado como una técnica artística como la pintura, el dibujo, la cerámica en bellas artes y debería serlo, por que el bordado a mano existe desde la misma época que existe la pintura. Me parece terrible que cuando estudias arte no te enseñen esta técnica por que es milenaria. Por ejemplo, los tapices de toda la historia de Francia de hace miles de años están bordados a mano, todo eso cambió con la revolución industrial.

 

Fotografía: Estefanía Ortiz

Finalmente queremos saber ¿por qué todo es una ilusión?

Por que lo es. (Risas). Lo primero que empecé hacer fue escribir frases, digamos que tengo un archivo de más de doscientas frases y esa frase en particular la hice hace cuatro o cinco años, creo que tiene mucho que ver con el mito del progreso que dice: no porque algo este pasando en este momento de la historia en la evolución del ser humano quiere decir que este bien.

Pienso que la realidad en la que vivimos constantemente es una mentira, en verdad viene de ese lugar, creo que todo es una mentira, la sociedad, lo que uno piensa que tiene que hacer, la comida, la ropa, que me tengo que casar y tener hijos, etc. Entonces todo es una mentira, pero a la vez todo es una mentira suena muy negativo por eso se me ocurrió escribir todo es una ilusión, es que vivimos en una ilusión a veces es bonito, pero a veces no.

 

Entrevista y texto: Carina Escudero

 

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