¿Se puede representar la experiencia materna desde todas sus matices? ¿Cómo se puede revalorizar una técnica artística ancestral para que no se quede solo en museos? En el marco del Día de la Madre, conversamos con la artista  visual Ivet Salazar acerca de su proyecto “Todas las Leches”, su carrera artística y el balance de esta con su vida materna

¿Cómo empezaste con la técnica de tejido con arcilla? ¿Cómo fue el proceso para darte cuenta que esta técnica era tu predilecta?

Yo de formación soy pintora, estudié pintura. Cuando estudiaba, la escuela tenía una corriente mucho más occidental entonces la pintura era básicamente óleo sobre lienzos. Al inicio me sentía cómoda con esa práctica, pero de pronto, mientras tenía más experiencias y tenía nuevas cosas que decir, la pintura se quedó ajena a lo que quería.

Estuve un año viviendo en Apurímac, trabajando en un proyecto de la organización Tarpurisunchis. Para mí era muy importante estar ahí porque eran prácticas más ligadas a la docencia y difusión de la información. No era desde las artes, sino de la revalorización de saberes ancestrales y reivindicación de la identidad cultural local. A partir de eso me pareció que era momento que no apuntara a ese ideal desde ese frente, sino también desde el arte.

Es ahí donde empiezo a practicar nuevas materialidades. También entonces quedo embarazada y buscaba materialidades más amables con mi cuerpo y el cuerpo que crecía en mi cuerpo. Entonces, en la tierra encontré esa virtud. La arcilla, las fibras, los textiles, todo me iban indicando que por ahí era el camino. Le iba encontrando valores discursivos fuertes a estas técnicas y materiales.

¿A qué se debe que tomes a las cultura Nasca o Paraca como base de la técnica de tejido? ¿Hay algo particular de su técnica o de su cultura con el que te identifiques o que busques recalcar?

En un inicio la primera técnica textil que utilicé fue una exploración intuitiva, porque yo no sabía tejer. Veía a artistas, artesanas trabajando textiles de manera increíble y pensaba “no sé si alguna vez llegue a entender cómo funciona todo eso”. Empecé a explorar y ver todas las posibilidades. Una vez que sumerjo el tejido en la arcilla se crean una suerte de  fósiles de textil. Esto me pareció la materia ideal para hablar del olvido de saberes ancestrales. Ahí es donde me interesa más estudiar y aprender técnicas específicamente de culturas prehispánicas que no necesariamente hayan sobrevivido con el tiempo. Llevé un curso con Yuki Seo, una restauradora textil. Este era sobre el anillado Paracas, una de las técnicas que más uso y me pareció ideal porque este anillado no tiene una línea hereditaria hasta la actualidad, sino que se ha tenido que rescatar y conocer. Gracias al proceso de Yuki para enseñar y difundir esta técnica es que siento que calzamos muy bien, porque yo necesitaba aprenderla para utilizarla en los discursos del presente y ella necesitaba que siga viva. Esta técnica me parece importante como símbolo de que hay culturas que merecen tener espacios en el presente y no solo estar en vitrinas de museos sin posibilidad de seguir existiendo.

Esta técnica (de tejido en arcilla) me parece importante como símbolo de que hay culturas que merecen tener espacios en el presente y no solo estar en vitrinas de museos sin posibilidad de seguir existiendo.

¿Cómo consideras que tú reinterpretas las técnicas y saberes de estas culturas peruanas?

Cuando en las fichas técnicas de las piezas tengo que colocar la técnica, no me gusta colocar solo “tejido” porque me gusta especificar. Igual tengo miradas autocríticas que se preguntan “¿qué tanto es un anillado Paracas lo que yo hago? ¿qué tanto es una adaptación al presente?”. Cómo enunciarlo para mí es un trabajo en constante progreso. Sin embargo, me parece importante enunciar que viene de ahí para poder evidenciar de dónde vienen estos saberes. Tienen un peso de significación importante. Definitivamente no es la misma técnica ni el mismo propósito que tenían en la cultura, sino ya es hacer mía la técnica y reinterpretarla para decir otras cosas y hacer otras formas que se adapten a  discursos y necesidades del presente.

Me imagino que al ser una técnica de una cultura tan distante en el tiempo y que no se ha mantenido su enseñanza, realizarla de manera exacta en la actualidad no es lo mismo, pero igual es importante mencionar que parte de esa cultura

Claro. Yo no pretendo ser una Paracas o una heredera legítima de la cultura, porque probablemente no tenga relación genética. No lo sé. Han pasado tantas generaciones, migraciones que no lo puedo saber. Sí sé que desde la actualidad y mi labor como artista se me hace importante revalorar y poner en escena estos saberes.

Cuéntame un poco acerca de “Todas las leches”. Entiendo que se trata de un proyecto artístico basado en la lactancia materna ¿Cómo inició?

Es un proyecto al que yo le tengo mucho cariño por varias razones. La más evidente es porque tiene una relación muy cercana con la maternidad. La maternidad para mí es una actividad que atraviesa todo lo que yo hago. Es un eje central en todas las decisiones que tomo en cualquier campo de mi vida. “Todas las leches” también marcó un quiebre en mi producción artística. Ya tenía un cuerpo de obra que tenía que ver con las técnicas prehispánicas, los saberes ancestrales, el olvido de las culturas. Yo sabía que hablar de eso, de un saber que está en un constante riesgo de morir tenía mucha relación con la maternidad, pero me costaba mucho hablar desde ahí. Implicaba otro paso a la vulnerabilidad. Tocar este tema que es mucho más personal y hablarlo no solamente desde lo hermoso que es ser mamá, sino desde los problemas sociales, políticos que hay detrás, me costaba un poco. ¿Cómo voy a decir que ser mamá cuesta, que no siempre estoy feliz con mi labor de mamá? Ya eran otras fragilidades expuestas. Llego a un momento en que veo que no solo soy yo. Cada vez que hablo con madres están viviendo lo mismo, entonces es necesario ponerlo en escena y hablarlo. Es también algo que atraviesa mi vida artística. Yo como artista me asumo responsable de ser eco de discursos o voces que no tienen plataforma. Uno de los temas dentro de este paraguas de la maternidad era la lactancia. Nace entonces una serie de obras, “Todas las leches”. La idea era reivindicar el saber de la lactancia como este espacio que, por cuestiones de mercado capitalista no encaja, porque la teta es gratis, la leche es gratis, gentil, y esas cosas no cuadran. Lo gratis no está bien visto, tiene que costarte. Después de mis experiencias propias y de madres cercanas respecto a la lactancia es que apuesto por empezar a hablar de ello. Nacen estas obras que son como gotitas tejidas en cerámica, que son en apariencia blandas, dóciles, pero son muy frágiles. También están en un estado de vulnerabilidad. Después de estas piezas viene una performance que se dio en el Museo de Sitio Huallamarca, en la parte alta de la huaca. La idea era hacer un homenaje a la lactancia, ponerla en la cumbre, dándole jerarquía. Llevar este tema a la cima, mostrarlo al público en un espacio con tanta energía y fuerza le suma mucha significación. La performance consistió en tejer las gotas, pero ya no con arcilla solamente, sino con arcilla mezclada con leche materna. Convoco a madres en proceso de lactancia para que puedan donar un poco de leche y tejer estas piezas que son luego devueltas a ellas. como homenaje a ellas mismas. La idea principal es que todas nos sintamos sostenidas, en conjunto en este proceso y además abrir el tema en un espacio público.

Tocar este tema que es mucho más personal y hablarlo no solamente desde lo hermoso que es ser mamá, sino desde los problemas sociales, políticos que hay detrás, me costaba un poco

¿Cómo te sientes como mamá y cómo artista acerca de este proyecto, al ya haberlo compartido con otras madres?

Yo creo que lo principal que siento es gratitud. Sé que lograr estas cosas no es fácil, pero a la vez sé que no soy yo sola. Yo no he llegado aquí solamente por mis propios méritos. Hay un grupo de personas que me apoyan, que confían en mi trabajo, que lo ven, que me donan leche. Yo lo que propongo es la idea y tejo. Es importante ser consciente de que esas acciones colaborativas son importantes. Siento también gratitud por la acogida del proyecto. Agradezco que la gente haya ido a ver, que hayan estado en la actividad, que hayan compartido los registros y me hayan devuelto sus propios mensajes y experiencias. Hubo personas con quienes luego estuve días hablando por redes acerca del tema. El hecho de saber que tuvo repercusión es gratificante.

¿Tienes planeado algo más para “Todas las leches”?

Sí planeo seguir. Creo que toda esta serie de piezas ha abierto un sinfín de posibilidades y cuestiones que decir. Así como hay personas que reciben bien las propuestas, hay personas que no. Hay personas que se sienten confrontadas por ver leche materna, ver una teta. De pronto esto se convierte en una cuestión que discutir o debatir. Entonces, yo seguiré apostando con esto, definitivamente. Hay algunas piezas que están en proceso. La idea es que se puedan exponer en este o el próximo año. No puedo dar fechas exactas precisamente por mi labor materna. Las madres me entenderán que los planes que una tiene no siempre encajan con la realidad, porque hay otra persona con sus propias vivencias que cambian los planes a diario. Es lindo que esa experiencia sea  una que te suma. La experiencia materna te suma energía, vida, ganas de decir cosas, pero para eso es importante saber que no estamos solas. Creo que por ahí también va la idea de las piezas que tienen que ver con maternidad; empezar a generar una comunidad de madres que, muchas veces no se frecuentan, pero saber de una persona con la que hablé sobre mi experiencia ya es un paso más hacia sentirme bien. Creo que tiene para rato este proyecto por ello, porque pretende generar comunidad.

A puertas del Día de las Madres y siendo tú mamá de una niña de 7 años, quisiéramos que nos cuentes cómo han sido para ti estos 7 años de maternidad y de labor artística. ¿Cómo has manejado estos dos ámbitos de tu vida?

Yo creo que tengo que darle un crédito grandísimo a mi madre. Si yo puedo hacer lo que hago, disfrutar una maternidad sana y tener tiempo y espacio para trabajar es porque ella está presente. Ella es quien me apoya cuando tengo que cumplir con otras responsabilidades. La presencia del resto de mi familia y amistades también ha hecho posible que yo siga con las ganas de seguir maternando y haciendo arte. Pero no todo es fácil. Creo que también es importante no sumarle más maquillaje a la maternidad, diciendo que todo es hermoso, porque no lo es. Hay momentos muy difíciles, muy duros, que son difíciles de sobrellevar porque de pronto te das con la idea de que tienes un proyecto que nunca se acaba. Ser mamá nunca se acaba realmente. Una tiene que ir construyendo nuevas dinámicas. Por ejemplo, en la pandemia era muy difícil tener un espacio de creación porque todo el tiempo la tenía encima, ella estaba viviendo una situación difícil y yo tenía que ser contención para alguien más cuando todos estábamos viviendo una situación abrumadora. Fueron momentos muy difíciles. Si bien agradezco haber encontrado las dinámicas para seguir haciendo mis proyectos artísticos, no necesariamente es una que le recomendaría a la gente. Yo pasaba todo el día con mi hija y en la noche yo me ponía a producir, pero eso implicaba que no durmiera. Entonces llegó un momento en que esto se volvió una costumbre y el cuerpo se enferma, se pone a colapsar. Es ahí cuando una se da cuenta de que tomó decisiones que no van con el bienestar de una misma. Por tratar de cumplir con todo, una se daña. No me arrepiento de haber tomado esas decisiones, porque creo que fueron mi manera de mantenerme emocionalmente estable y seguir con mis proyectos, pero no diría que sea una dinámica ideal. Yo creo que lo ideal es encontrarnos y sostenernos entre todas.

Para terminar, cuéntanos, ¿qué se viene para Ivet Salazar este año? ¿Cuáles son los próximos proyectos?

El futuro siempre para una artista es incierto. Una siempre tiene planes y proyectos. Yo estoy muy optimista con mi desempeño como artista, a dónde estoy llegando. Se están abriendo puertas que hace algunos años ni siquiera sabía que existían. Junto con BLOC Art, que es la plataforma que representa mi trabajo, tenemos muchos proyectos en adelante. Brenda, la encargada de BLOC, se mueve bastante, entonces siempre tenemos proyectos y estamos en miras hacia fuera del país. Entonces, hay muchas cosas que me motivan, pero siempre trato de ir con cautela para hacer las cosas bien. De todas maneras creo que nunca he perdido las ganas de seguir produciendo. Es algo que siempre he hecho y es algo necesario en mi vida. Para las diferentes necesidades que he tenido en las diferentes etapas de mi vida, producir ha sido un acto necesario. Producir obras, imágenes, metáforas de lo que voy aprendiendo, viviendo o sintiendo, siempre ha sido un eje en mi vida. Voy a seguir hablando de maternidad. Si les aburre el tema, lo siento, pero hay quienes necesitamos hablarlo y necesitamos encontrarnos. Yo voy a seguir apostando por eso.

Fotografias de: Yuri Russo

Entrevista de: Hiro Ramos