Entrevistamos a Igor Yupanqui, escritor, poeta, diseñador gráfico y diseñador web.

El 2005 elaboró la presentación multimedia en homenaje al poeta José Watanabe. La última semana de noviembre del 2006 escribió las 18 piezas que conforman el libro experimental Más allá de la música que fusiona audazmente la narrativa y el rock.

El 2007 publicó El grito en la cornisa, un libro de cuentos que es una forma de establecer un diálogo con el autor del primer libro de Rayuela.

Ha reseñado para Latin Heritage Foundation (2011) el poemario Pequeña suite para imágenes terminales del poeta Israel A. Chira y ha fungido como curador de Naturaleza Muerta (2002) del mismo autor y ahora nos presenta su poemario Canto, del que nos habla en esta entrevista.

Foto: ArgentinAurora

Cuéntanos de Canto, tu nuevo proyecto ¿qué es canto? y ¿por qué Canto?

Canto es un libro que se comenzó a escribir hace mucho tiempo, tanto es así que en el 2016 cuando cumplí cincuenta años, el libro estaba prácticamente listo. Solo tenía que retocar unos tres o cuatro poemas y lamentablemente se presentaron algunos imponderables, entonces decidí publicarlo en el 2019 y justo llega la pandemia. Tuvimos que esperar un par de años más para lanzarlo. Ya lo he cerrado, aún cuando después de que salió de la prueba de impresión me percaté que faltaba un poema, pero ya quedará para otra publicación.

Como su nombre lo sugiere, Canto puede tener varias lecturas, el nombre obedece justamente a lo complejo que es el signo, la palabra. Entonces Canto de algún modo es verbo, lo cual daría origen a una oración predicativa, es yo canto o podría ser te canto o les canto, y si es sustantivo puede ser varias cosas, una composición lírica o una composición poética o ser la extremidad de un elemento arquitectónico, incluso un canto rodado, una piedra rodante y entonces creo que, con esos alcances, el lector puede sumergirse en una lectura personal y darle más sentidos a esta palabra, a este título. Me siento muy satisfecho con el resultado.

Foto: Carina Escudero

¿En que te inspiraste para hacer el poemario?

Mi incursión en la literatura fue desde muy niño, a mi me atrajo más la oralidad, o sea la parte sonora del lenguaje. Yo pensaba cuando era niño que las palabras iban construyendo las cosas. Con el tiempo he entendido que eso es así porque somos seres de lenguaje; el hombre es un ser de lenguaje, todo lo que ha hecho y lo que hará es en base a su lenguaje. Entonces mi primera inmersión a la literatura fue a través de escuchar a mi hermano mayor, que me contaba historias y como yo era el que escuchaba, el que estaba al otro lado de la historia, pensaba que las palabras construían todos esos mundos, eso fue lo que me capturó.

Hasta ahora creo que la oralidad del texto literario es lo que más puede atraerme, puede haber influido en cuanto a mi creación, a eso se sumó mi predilección por las artes visuales. Creo que debí ser pintor, tanto es así que quién encuentre algunos poemas en el libro se va a dar cuenta de que gran parte de estos poemas tienen una naturaleza plástica. Espero que eso pueda agradarle al lector y pueda ser digerible también.

Foto: Carina Escudero

¿Por cuánto tiempo trabajaste en el poemario?

Si podemos medirlo en tiempo debe haber sido unos quince años, quizás un poco más. Hay poemas que no están, que no pudieron entrar, tal vez hice mal, pero tenía que hacer una selección, tenía que pulir algunas cosas. Entonces fueron años de trabajo, cuando se haga una hermenéutica de esto, espero yo, seguro se darán cuenta de las rupturas, los disloques que hay entre algunos segmentos del poemario, es un trabajo de años y espero que haya valido la pena.

Foto: Carina Escudero

¿Cómo poeta tienes algún tema recurrente o que te apasione tratar y plasmar en tus poemas?

Es el lenguaje mismo, tal vez lo que me apasiona como literatura es el lenguaje como tal, el lenguaje con sus posibilidades, el lenguaje en su capacidad no solo de comunicar sino de generar una reacción, además por que el lenguaje es insondable, cuando uno intenta entender o asir el lenguaje se sumerge en terreno movedizo.

A mi sinceramente lo que más me asombra es el lenguaje en sí, palabras como aguaitar que se escucha poco, yo rara vez escucho a alguien que la diga, palabras como esas me han deslumbrado siempre, el escuchar solo una palabra a veces me genera un estado de expectación si no de contemplación. Entonces pienso que mi gran aventura comenzó con ese enigma que genera el lenguaje en su propia naturaleza.

Foto: Carina Escudero

¿Qué tan importante es acercarnos a la poesía, a la lectura que han sido desplazadas por nuevas tecnologías?

No creo tanto eso. Ahora los jóvenes leen más, de repente leen lo que no deben leer, pero el hecho de estar con el WhatsApp todo el tiempo, para mi es una maravilla porque está transformando la forma de hablar y la forma de comunicar, mis hijos se ríen cuando yo les pongo en los mensajes el punto, el punto y coma o los leo y luego les respondo; entonces ellos no entienden eso, se ríen porque les causa gracia el tiempo que me implica responderles; lo que menos se tiene ahora es justamente eso, tiempo, todo pasa vertiginosamente. Entonces ellos no se detienen en eso por irresponsabilidad sino más bien porque están en un mundo que exige respuestas inmediatas y el WhatsApp por referir un caso, creo que le está dando al ser humano una mayor capacidad en la forma de expresar las cosas. Hay que tratar de entender ese tipo de entornos. Es un encontrón con otro tiempo, con otra sensibilidad, con otro modo de expresar las cosas. Este tipo de crisis, va a generar seguro nuevas sensibilidades. Ojalá que la humanidad pueda superar algunas taras, algunos vicios que tiene ya que es inconcebible que las comunicaciones que han roto distancias a la vez hayan generado vacíos entre nosotros mismos.

Foto: Carina Escudero

¿Cómo ves tu a la poesía del país en el presente?

Mi medio de comunicación a través del arte es la literatura, en este caso por este libro, la poesía; yo soy más proclive a la música y a las artes en general.

Una gran revolución en la estética contemporánea que causó el eco de resonancia del Impresionismo, poco se dice sobre eso, no se habla mucho del Impresionismo y eso me sorprende porque rompió con muchas cosas y en pocos años esa sucesión de corrientes no conformaron todo lo que nosotros hemos visto después. Entonces normalmente yo estoy revisando algunas enciclopedias de arte y escuchando música. Más que la poesía lo veo como una cuestión integral o si se quiere, holística, siempre mis incursiones están en otras cosas no necesariamente en la literatura, la escritura me vino por herencia casi por carga genética, entonces es lo que tengo que hacer, lo que sé hacer bien y también reconocer que si lo hago bien. Yo creo que un artista no debe vivir necesariamente de lo que hace.

Foto: Carina Escudero

¿Cómo gestionaste esta publicación? ¿dónde y cómo pueden conseguir el poemario?

Tengo un gran amigo, Jorge Luis Roncal, el director de Arteidea, cuando yo proyecté al poemario como publicación en el 2015, pensé en esta editorial, porque es la que se quiere arriesgar por aquello que las demás no se arriesgan, y bueno con Jorge tenemos una gran afinidad y tomó el proyecto como suyo. El también es poeta y además periodista, cuando vio el poemario se quedó impresionado y me dijo “bueno lo sacamos”. Prácticamente lo gestioné yo y hay que recuperar la inversión, cada ejemplar está cincuenta soles, así que por ahora para adquirirlo pueden escribirme o llamarme al número 975 407 561, se coordina todo internamente, si me escriben yo les doy el número de cuenta y nosotros le llevamos el libro sin costo por el envío.

 

Entrevista y texto: Carina Escudero