Entrevistamos a Hans Jauler, él es diseñador audiovisual y su acercamiento a la práctica creativa artística empezó a partir de su encierro en la época de la pandemia en el año 2020, enfrentando su soledad y tensión, tomó materiales para pintar y registrar sus ideas y imágenes, desarrollando un lenguaje inquieto y particular que plasmó en una exposición titulada “Fisuras, gaseosas y Cristo”, que muestra notas sincopadas y disonantes que ofrecen una melodía irónica del drama social, y revela la fe en la materialización de la vida y la cultura, y el apego a la religión, pero también muestra cómo la institucionalización de la religión esconde historias cargadas de escándalos, violaciones, asesinatos, contratos políticos, mafias, etc. La exposición activa la mimesis y conecta con muchos referentes artísticos, y las obras activan afectos infantiles, nostalgias, situaciones irónicas, cargas constitutivas que nos llevan a pensar acerca de la política, la corrupción, el amor, la falsedad, el engaño, la violencia, el racismo, entre otros aspectos.

Fisuras, gaseosas y Cristo es una denuncia a nuestra sociedad. ¿Por qué elegiste abordar específicamente temas como el abuso a la mujer, lo político y la corrupción?

Bueno, como persona de Lima, Perú, donde lamentablemente nuestra realidad sigue contemplando estos escenarios a diario, esto no me es indiferente. Si tengo algo que criticar, lo haré; si tengo algo que indicar, lo haré; si tengo algo que decir en lo que no estoy de acuerdo, lo diré. Pienso que tengo madre, hermanas, y no me gusta que, incluso en la actualidad, su género tenga miedo de salir a la calle, de no ser libres en algún sentido. Estamos en 2023, y esto no debería estar sucediendo. La corrupción también tiene mucho que ver con el tema, igual que los casos de religión; son muchos problemas que aún afectan a nuestra sociedad y me generan críticas y preguntas. Por eso, quizás elegí este aglomerado para expresar mi opinión. Esta es la realidad peruana.

¿Hubo algún momento en particular que te haya inspirado o motivado durante el proceso creativo?

La pieza fundamental en mi serie “Fisuras” es sin duda “Gonta”, que lidera mi estilo artístico. Confeccionada en un panel electoral de 2.5 metros por 1.80 metros, esta obra se destaca no solo por su tamaño, sino porque lo hice en los carteles que están en las calles de Lima, cuando se lanza un alcalde durante las campañas políticas. Aproveché el tiempo límite dado a los candidatos para retirar los paneles y consulté a alguien para llevar a cabo este proyecto. “Gonta” no solo fue el punto focal de la exposición, compuesta por 12 a 13 piezas, sino que también me mantuvo enfocado y centrado. Es curioso cómo esta pieza, que aborda críticamente temas como el feminicidio, la corrupción y la religión en el país, dio un sentido total a la exposición. Quise darle forma final a “Gonta” con la intención de que culminara la exposición de manera coherente, convirtiéndose en la esencia que define mi obra.

A parte de esa pieza, ¿puedes hablarnos sobre alguna obra específica de tu exposición que consideres especialmente significativa o impactante?

En cuanto a una pieza clave en mi exposición, destaco un díptico conformado por dos paneles municipales titulado “Ningún soldado se enriqueció tanto en tan poco tiempo y sin riesgo”. Aunque algunos puedan verlo como una reflexión sobre la conquista, personalmente lo percibo más como un genocidio que como algo beneficioso para nosotros. Este díptico captura el momento exacto en el que Pizarro llega con su grupo y se encuentra con uno de nuestros nativos, quien suplica piedad. La intensidad de ese instante fue la inspiración detrás de esta obra, la cual considero crucial en mi exposición. Como aficionado de YouTube, donde consumo contenido histórico, esta pieza surgió a partir de esa influencia. En mi perspectiva, es una crítica a nuestra historia, desafiando la percepción positiva que algunos tienen sobre la conquista. Siempre he sostenido la idea de que en otra realidad podríamos haber tenido un destino más favorable sin experimentar estos eventos. No respaldo la noción de que nos modernizaron; mi visión difiere. La pieza ha ganado aprecio, especialmente entre aquellos con un conocimiento más profundo en arte, convirtiéndose en la favorita de quienes superan mi entendimiento en la materia.

¿Y qué mensaje quieres transmitir a través de esta pieza?

Yo percibo que esta obra sirve como un recordatorio, y la verdad es que es bastante cruda, como te mencioné. La representación de un inca suplicándole a la contraparte, que es la otra pieza formando el díptico, destaca como un recordatorio del verdadero estado en el que fuimos modernizados. Como te comentaba, no comparto la idea generalizada de que la modernización fue beneficiosa para nosotros. Entonces, esta obra funciona como un llamado a la reflexión, como si dijera: “Reconsidera, reformula tus ideas después de ver esta imagen”, que es una representación más precisa de lo que realmente ocurrió. No estoy exagerando en absoluto; la misma historia lo corrobora, y desde niños nos han contado que fue así. Personalmente, considero que es un punto crucial en nuestra historia, y tengo la tendencia a ser cargoso al recordar a la gente los aspectos negativos que poseemos.

Hablando en general, no solo de esta muestra sino de tu proyección como artista, ¿cuál es el mensaje principal que deseas comunicar a través de tu arte?

En algún momento expresé mi deseo de generar una experiencia introspectiva a través de mis obras, buscando que, a pesar del caos pictórico, las personas encuentren un elemento que las transporte a una etapa específica de sus vidas. Observo nuestra excesiva digitalización y la desconexión con nosotros mismos en la rutina diaria de trabajo y responsabilidades. El arte se presenta como mi escape, permitiéndome apartarme de la agobiante realidad. Busco que mis creaciones, aunque aborden temas intensos como el feminicidio, provoquen en las personas sensaciones personales y positivas. Aunque algunas piezas sean fuertes, deseo que el espectador infiera en algo íntimo y libre. Explicar cada obra resulta desafiante, ya que estas representan múltiples significados personales. En última instancia, mi anhelo es que las personas, al contemplar mis piezas, encuentren un momento de tranquilidad y reflexión.

Finalmente, la denuncia social es un elemento importante en tu trabajo. ¿Qué papel crees que juega el arte en el cambio social?

Es crucial. Creo que, si tienes la oportunidad, la responsabilidad y el gusto de contar con un público que pueda apreciar lo que deseas expresar o el talento que quieres compartir, deberías aprovechar esa visibilidad para generar un cambio positivo en la sociedad. Personalmente, podría estar dedicándome a pintar retratos o paisajes, pero cuando pinto, siento que libero el caos que existe en Lima, la indiferencia, el racismo y el clasismo que abundan. No sé si todas las personas son igual de sensibles ante los problemas que nos afectan, pero considero que es especialmente responsabilidad de la gente que tiene la oportunidad. No quiero imponer cómo alguien debe trabajar, pero creo que, si tienes una exposición, deberías incluir una pieza que transmita un mensaje claro sobre los problemas que afectan a nuestra sociedad. Esto nunca está mal, ya que hay mucha gente que no vive nuestra realidad y que está encerrada en una burbuja pensando que nuestro país está bien. Personalmente, me resulta abrumador, especialmente cuando aún existen seguidores de Fujimori. No pretendo decirle a nadie cómo llevar a cabo su trabajo, pero siempre tendría esa inquietud y crearé algo que refleje mi desacuerdo con el estado y mi sociedad. Es necesario incomodar el pensamiento equivocado de algunas personas, recordándoles ideas mal fundamentadas, a veces, mediante mensajes incómodos.

Fotografías: Hans Jauler

Entrevista: Carina Escudero